martes, 11 de junio de 2013

Vivir en Democracia


Después  de tres décadas de haber vuelto a la democracia en américa latina, esta pasa por una profunda crisis de confianza, y digo crisis porque en  ese contexto la DEMOCRACIA en Latinoamérica se encuentra en proceso de consolidación, en formación pues aún es joven a comparación de otros continentes.
Pues bien en este sentido la democracia enfrenta una serie de desafíos y retos, políticos, tanto institucionales como culturales, tales como la globalización, la influencia de las comunicaciones sobre los sistemas políticos y la creciente brecha en la distribución del ingreso en Latino América; que cada día se acentúan como responsabilidad de la democracia. Pero sin duda uno de los mayores desafíos consiste en combatir la pobreza y promover la justicia social como condición necesaria para que la democracia tenga futuro en la región y se consolide.
Para que la consolidación democrática se cristalice es pertinente que se planteen una serie de mentas y desafíos desde la perspectiva institucional – política. Como promover la centralidad del sistema representativo “Congreso”,  sin duda esto supone la existencia de autoridades por departamento que se identifiquen y reconozcan las necesidades de las regiones a las que representan, así mismo es necesario tener como eje o centro a los órganos de votación popular y de los partidos políticos,  para lograr de este modo vincular las decisiones políticas tomadas por el gobierno – basadas en los intereses y preferencias del electorado.  Estos desafíos también deben enfocarse en reformar las instituciones políticas para generar mayor transparencia, responsabilidad y sobre todo mayor compromiso, todo esto en relación con la ciudadanía y entre los órganos representativos y de control  del gobierno; por citar un ejemplo la contraloría general de la república debe garantizar el desarrollo de una gestión eficaz y moderna de los recursos públicos en beneficio de todos los peruanos. Lamentablemente existen muchas instituciones del estado que no sirven, que no responden a las necesidades del pueblo.  

Por otro lado es de vital importancia que el estado recupere la confianza y la credibilidad en sus instituciones; esto contribuirá con nuestro capital social, generando  confianza  y cooperación entre la población,  desarrollando nuestro sentimiento constitucional – pues país, nación, estado y política somos todos – tal es así que pese a las dificultades de la sociedad uno seguirá creyendo en el próximo. De lo contrario seguiremos alimentados por  el clientelismo y populismo de las autoridades poco competentes que dificultan la integración social, que son solo caudillos carismáticos que utilizan en sus discursos “bonitas promesas” y asistencialisan al electorado para conseguir mayor cantidad de votos.

Para finalizar urge enfatizar los aspectos éticos y axiológicos en la política, pues somos un país donde las mentiras  ya no escandalizan, que en muchas ocasiones sigue dominado por la injusticia, que tolera lo que todos hacen y peor aún asumimos que nuestros representantes “LOS POLITICOS” llevan el rótulo invisible de ser corruptos. País que  por ignorancia, amnesia o por ingenuidad cree a ciegas en aquellos líderes que dicen ser honestos y democráticos, mismos que  hacen negocios turbios y a la vez editorializan en relación con “los valores de la democracia” y si de democracia hablamos solo se han limitado a saber que significa.

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