El tema de seguridad ciudadana se convierte en la actualidad en una de las grandes preocupaciones sociales en la medida que constantemente somos víctima de un asalto, robo al domicilio, vehículo, empresa, o negocio, o sufrimos un ataque por una gavilla de jovenzuelos que provistos de armas de fuego, o punzo cortantes atacan a mansalva sin impórtales nuestra integridad, o somos victima por algún indicio de progreso o riqueza de alguna extorsión. En este contexto de convivencia social caminamos pensando que en algún momento de manera repentina nos van atacar y por ende sufrir una lesión inesperada.
Está demostrado históricamente según la estadística que el modelo actual de control delincuencial ha fracasado dado en que apenas una década 2000 - 2010 la población penal en las cárceles casi se ha duplicado y caminar por las calles de la ciudad es un peligro, peor aun si lo hacemos de noche en que hay “territorios liberados” allí están los ejemplos de Lima, Callao y capitales de provincias importantes en donde la presencia policial brilla por su ausencia ¿ queremos esto para Chiclayo ? Por supuesto que NO.
Por ello es de vital importancia analizar la situación y en el contexto en que no estamos desarrollando, del mismo modo generar conciencia y buscar el cambio aportando una seria de propuestas tendientes a disminuir el impacto delincuencia, De este modo pretendemos responder a la necesidad de replantear el enfoque de trabajo para poder combatir la delincuencia común el crimen organizado y el pandillaje urbano.
Sin embargo, ¿se está combatiendo el problema desde sus orígenes? Analicemos que luego de varios años de aplicación de esta política contra la criminalidad es necesario reflexionar si el enfoque represivo Policial ha contribuido a lograr aquello que los ciudadanos anhelan, una vida cotidiana en paz con mayor seguridad personal para realizar sus proyectos de vida, y la protección de sus propiedades. Con sinceridad pensamos que las autoridades no quieren reconocer el fondo del asunto, Creemos que no existe un compromiso decidido de parte de los operadores de justicia y como siempre se combate las consecuencias, cuando es sabido que el problema delincuencial y de violencia urbana es también un problema social, y su solución está en tomar medidas de carácter sociales para erradicar la delincuencia urbana, condición de pobreza, influencia de alcohol y drogas, la escolaridad deficiente, la violencia familiar e intentar disminuir la influencia negativa de los medios de comunicación; porque entendemos que sus orígenes están en la entraña social de miseria, de falta de oportunidades y necesidades insatisfechas que mal interpretadas devienen en una manera fácil de vivir de estas personas.
En ese contexto urge la inmediata reacción de parte del estado y de la sociedad a fin de tomar medidas que solucionen el problema, no podemos ser indolentes ante una realidad que cada vez nos acorrala, no se puede esperar pacientemente que el legislativo cambie los artículos con respecto al delito o que el nuevo código procesal penal sancione al sujeto con rigurosidad solamente. Ni tampoco esperar la reacción del pueblo que como hemos visto al estilo de “fuente ovejuna”, capturan al delincuente y después de una feroz golpiza que en muchos casos llega hasta la muerte creen solucionar su problema. Esta conducta muy popular de tomar la justicia por sus propias manos, se da justamente por la inercia que han demostrado las autoridades del sector.
En la experiencia de otras ciudades, considero realmente que el estado debe tomar con mayor seriedad el fenómeno del incremento de la delincuencia urbana porque como dice el LIC. GUERY CHIRINOS ALVARADO “estamos viviendo una profesionalización acelerada de la violencia en la cual muchos sujetos han dejado de lado el uso del arma blanca para empuñar las armas de fuego de corto y largo alcance con consecuencias lamentables.

